miércoles 8 de abril de 2009

Resultados de mal interpretar el Reino de Dios

En clase hemos estado hablando de ¿cuándo llegue el reino de Dios? ¿Ya llegó?, o ¿todavía está futuro para nosotros? Yo he sostenido que según todo el AT, el reino es una restauración a las condiciones de Edén, un estado físico sin pecado, donde estaremos cara a cara con Dios. En este sentido, nosotros todavía estamos esperando entrar en el reino (aunque ya tenemos la ciudadania, y ya tenemos nuestro representante que entró, Jesús).

Recién recebí un comentario de un amigo que muestra la confusión que puede ocurrir si uno mal interprete el reino. Lo cito:

"cuando entendi que el reino ya llego Rom 5:17 , no nos resfriamos mas , [mi esposa] dejo de tener hipertension, insulino resistencia artritis reumatoidea etc, cuando [mi higo] tiene una esguince , simplemente ordeno que su pie sea restaurado y el recibe su sanidad inmediatamente, asi con huesos quebrados , piernas mas cortas o paralisis y asi con quien tenga fe ... por sus llagas fuimos sanados. ALELUYA!"

Primer que nada, quiero exclamar "Gracias a DIOS" por sanar estas molestias en respuesta a la oración de mi amigo. Pero la implicaciones de la primera frase me asustan. Está diciendo que el reino ya llegó, y debido a esto el creyente vivirá siempre en las condiciones del reino: en este caso, sin enfermedades. Simplemente es una cosa de creerlo y ordenar que exista la nueva realidad del reino, porque Jesús ya inauguró el reino para nosotros.

Pero esta teología está totalmente equivocada. No ha llegado el reino para nosotros. Todavía vivimos en un mundo caído, con cuerpos que sufren los efectos del pecado. El apostol Pablo muestra por ejemplo que enfermedades son un parte normal de la vida de fe, y que Dios usa estas para sus propósitos (Gal 4:13; 1 Tim 5:23; cf. 2 Cor 12:7-9). El alivio de estas aflicciones es propio del reino venidero, la nueva creación, por esto la vida ahora es una de sufrimientos esperando la gloria por venir:

Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. [...] nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.

Aún no tenemos la redención de nuestro cuerpo de enfermedades, aún no tenemos la gloria que nos ha de ser revelada, todo esto está por venir, cuando entremos en el reino de Dios, la nueva creación. ¡Aguardamos ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo! ¡Esperamos la llegado del reino para nosotros!

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